
El corazón ese viejo baúl de nostalgias
va marcando las agujas de las horas que pasan
de las horas que faltan
¡Cuántas horas se habrán ido rememorando
las horas que perdimos de amarnos!
¡Cuántas horas se quedaron atrapadas
contando el transcurrir del tiempo de mis días!
Quien pudiera regresar a aquella triste tarde
en donde los dos llorábamos
sabiendo que no volverías,
y te ví hora tras hora desintegrarte en el tiempo
quedando solo tus ojos iluminando el recuerdo.
Después las horas fueron días, despues fueron diez años
y el corazón tan necio te seguía recordando.
¡Cuántas horas que se fueron soñando tu regreso,
primero se volvieron años y después toda una vida!
Y aquí me tienes contando las horas transcurridas
con este corazón que no se cansa
de esperarte todavía
¡pensándote cada hora, amándote en la poesía!
María José
va marcando las agujas de las horas que pasan
de las horas que faltan
¡Cuántas horas se habrán ido rememorando
las horas que perdimos de amarnos!
¡Cuántas horas se quedaron atrapadas
contando el transcurrir del tiempo de mis días!
Quien pudiera regresar a aquella triste tarde
en donde los dos llorábamos
sabiendo que no volverías,
y te ví hora tras hora desintegrarte en el tiempo
quedando solo tus ojos iluminando el recuerdo.
Después las horas fueron días, despues fueron diez años
y el corazón tan necio te seguía recordando.
¡Cuántas horas que se fueron soñando tu regreso,
primero se volvieron años y después toda una vida!
Y aquí me tienes contando las horas transcurridas
con este corazón que no se cansa
de esperarte todavía
¡pensándote cada hora, amándote en la poesía!
María José
No hay comentarios:
Publicar un comentario